Cuidado
de la Piel
Actualmente parece que tenemos a nuestra disposición una gran
variedad de productos destinados al cuidado de la piel que
reclaman tener el último descubrimiento en la creación de
un cutis perfecto. Paga X euros por esta crema milagrosa y
como por arte de magia borrará todas las imperfecciones de
tu piel. Por desgracia, la mayoría de estos productos están
llenos de toxinas que pueden contribuir a ciertas formas de
alergias cutáneas, sinusitis y que incluso pueden llegar a
ser sustancias carcinogénicas.
Actualmente más del ocho por ciento de los productos cosméticos
del mercado contienen uno o más ingredientes de los que se
tienen informes sobre sus posibles reacciones adversas. Estas
reacciones incluyen dermatitis (inflamación de la piel), acné,
hiperpigmentación y muchos otros efectos adversos. El aspecto
del producto, la caducidad y el coste de los materiales son
los principales factores que los fabricantes normalmente tendrán
en cuenta a la hora de elegir los ingredientes. Sin embargo,
como consumidor, deberías tener conocimiento del contenido
de tus productos de para el cuidado de la piel y saber cuáles
son sus funciones antes de comprarlos. Pide una lista de ingredientes
al fabricante de la línea de productos en cuestión y familiarízate
con los componentes que puedan ser perjudiciales. Hoy en día
existen muchos libros y otro tipo de publicaciones disponibles
al público en bibliotecas, librerías e incluso en Internet,
que hablan de los ingredientes cosméticos y su impacto negativo
en nuestros organismos.
Cuando realices una compra, asegúrate de que no compras los
artículos porque huelen bien, tienen colores bonitos o se
presenta en un envoltorio excepcional. Intenta recordar que
los productos que compres se aplicarán sobre tu piel, que
es el órgano más grande de tu cuerpo. Evita cometer el error
de asumir que la piel forma una barrera impenetrable para
las sustancias químicas. Las capas de nuestra piel están abiertas
a la penetración y el paso de sustancias sintéticas a nuestro
cuerpo. Es una tragedia que los consumidores americanos se
utilicen de forma involuntaria como sujetos para probar los
ingredientes y que miles de ellos deban sufrir reacciones
adversas antes de que estas sustancias sean retiradas del
mercado.
Si buscas productos para el cuidado de la piel completamente
naturales seguro que te costará encontrarlos en el mercado.
Una de las razones principales es que los productos comerciales
contienen conservantes sintéticos, que ayudan a mantener la
caducidad durante dos o tres años. Sin ningún tipo de conservantes,
los microorganismos se multiplicarían libremente en estos
productos y provocarían efectos secundarios terribles (como
alergias cutáneas o incluso ceguera). Sin embargo, los ingredientes
sintéticos son toxinas celulares y han provocado reacciones
alérgicas de la piel y dermatitis.
Muchos son carcinogénicos y se cree que pueden ocasionar
posibles reacciones sistémicas, a pesar de que no han sido
estudiados en profundidad. Este es, sin duda, una idea aterradora,
pero tenemos otras opciones para minimizar el impacto negativo
de los conservantes.
Los productos para el cuidado de la piel pueden fabricarse
utilizando conservantes naturales, como por ejemplo aceites
esenciales o antioxidantes para ayudar a mantener una caducidad
limitada y ayudar a disminuir drásticamente los efectos secundarios.
Existe también la posibilidad de que estos productos se fabriquen
sin conservantes, que requeriría un entorno altamente esterilizado
para el proceso de fabricación y, sin lugar a dudas, su refrigeración
una vez abierto. Muchas grandes empresas no llevarán a cabo
tal proceso, por falta de caducidad suficiente. Sin embargo,
encontrarás empresas más pequeñas, sobre todo familiares,
que incorporan conservantes naturales a sus productos para
ofrecer al cliente de hoy en día una alternativa más natural.
Compra Inteligente de Productos para la Piel
Intenta evitar productos que contengan fragancias y tintes
sintéticos, que tienden a agravar el la piel sensible o reactiva.
Ten cuidado con tónicos o lociones a base de alcohol, que
tienden a dañar el , dejándolo mucho más deshidratado de lo
que estaba inicialmente.
El jabón en pastilla no es adecuado para la limpieza de la
cara, a menos que contenga una fórmula especial para tu cutis
con un correcto equilibrio del pH. (La mayoría de los jabones
tienen un pH de al menos siete y a menudo de hasta 10, esto
te dejará la piel tirante y deshidratada).
Si un producto afirma contener aceites esenciales puros (por
ejemplo, lavanda) y no está envasado en una frasco de cristal
oscuro o en un envase especialmente revestido, deberías pensártelo
dos veces antes de comprarlo. Los aceites esenciales en contacto
directo con el plástico perderán las cualidades terapéuticas
de estas esencias aromáticas, que son muy volátiles.
Alternativas Sanas y Naturales
Antes de finales de siglo, muchos tratamientos cosméticos
y del cuidado de la piel eran caseros o fabricados por un
farmacéutico. Muchas personas utilizaban hierbas, frutas y
verduras que encontraban en sus jardines para tratar las afecciones
de la piel. Actualmente podemos fabricar muchos de estos remedios
naturales nosotros mismos con productos disponibles en tiendas
dietéticas de la zona, pedidos por correo o incluso en Internet.
Si fabricas tus propios productos para el cuidado de la piel,
sin duda alguna controlarás completamente hasta qué punto
el producto final es natural. Busca una buena guía de referencia
para ayudarte a determinar qué ingredientes puedes mezclar
de forma apropiada. Incluso en el caso de los ingredientes
naturales debes tener conocimiento de su acción y utilizarlo
correctamente.
Para determinar el régimen adecuado para el cuidado de tu
piel, sin duda tendrás que centrarte en los tratamientos adecuados
para tu tipo de piel y elegir los que más te gusten. La personalización
es la clave. Sin embargo, intenta recordar que conforme tu
entorno y tu piel cambian también debería hacerlo tu tratamiento
para el cuidado de la piel. La única manera de mantener la
verdadera belleza de tu cutis es mediante un tratamiento apropiado.
Tres pasos muy simples: limpieza, tonificación e hidratación
dos veces al día, durante todos los días, te ayudará a mantener
la piel sana y a protegerla del estrés de la vida diaria.
El proceso de renovación de nuestra piel dura unos 28 días
más o menos, dependiendo de la edad, la genética y el metabolismo.
Sigue al pie de la letra tu régimen de cuidados para la piel
durante al menos tres o cuatro semanas y, sin lugar a dudas,
empezarás a notar auténticos resultados.
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